Desde el mar de Alborán 

Presina Pereiro

Nací a orillas de Mediterráneo, en Málaga, una ciudad de orígenes fenicios, cálida y acogedora. Soy licenciada en Filosofía y Letras. Investigadora sobre documentación original del siglo XVI. También funcionaria de la Junta de Andalucía. La Historia me apasiona, creo que sin conocerla es difícil avanzar en lo inequívoco. Sin embargo  esa no es mi única afición, me gusta leer, viajar, el cine, los debates, pintar, la fotografía y, sobre todo escribir. 

Lo cierto es que todas mis aficiones giran alrededor de la expresión; así es, necesito comunicar y comunicarme. Había publicado dos libros de investigación histórica y  una treintena de artículos de aportación a la historia del XVI, y, sin mejor motivo que llegar con más facilidad a los lectores, abandoné esa línea y me dedique a la narrativa, a la ficción literaria. Otra escritora, Carmen Bretones, ha dicho que hago historia como si fuese literatura y  literatura de la  historia, creo define mi estilo.    

En memoria de tantos que hacen camino al pasar. 

En estos días de verano, cuando el mar de Alborán se inunda de pateras colmadas de personas que buscan en  nuestro continente la esperanza de un futuro posible, he recordado la pequeña novela con cuyas palabras quise denunciar la injusticia y, cediendo  los derechos de autor, aliviar una mínima parte de sus carencias.   

“Mañana nos marchamos y él no vendrá. Se queda, vagará para siempre entre estas ruinas, y jugará con otros niños eternos, y se preguntará por qué. Al caer la tarde, unas horas atrás, correteaba en esa escombrera que llamábamos patio y ahora es devastación, ¿qué otra cosa iba a hacer? Mi niño tiene seis años, seis años para siempre, seis años quebrantados y envueltos en el humo de la tierra quemada. Y no lloro, y no lo entiendo, y no perdono, y no quiero culpables; regresarlo es imposible. Lo sé. Soy realista, no voy a gritar, no voy a prometerle que no lo dejaré solo, no voy a fingir, ni a mentir, ¿para qué?, sería un engaño. Donde está yo no tengo cabida, aún no. Partimos, abandonamos el pueblo a pesar de todo, otra cosa no tendría sentido, ¿a quién le serviría?, ni siquiera podría llevar flores a su tumba: su nicho es el pueblo destruido, su panteón el foso de una bomba; no podría rezar ante él, no habrá seña que lo evoque; ni siquiera encontramos restos para inhumar… Su zapato, la pelota de trapos enredados y… No quiero recordarlo. Es demasiado triste”. Presina Pereiro “Pasa haciendo caminos” Colección Manguta de Libros, Ed. Del Genal.

© Presina Pereiro, 2019.

Presina Pereiro

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